jueves, 28 de febrero de 2008

filosofía en papel

Frases de Lectura

"Lee y conducirás, no leas y serás conducido.

Santa Teresa de Jesús (1515-1582) Escritora mística española."

Frases de Libros:
"El hallazgo afortunado de un buen libro puede cambiar el destino de un alma.

Marcel Prévost (1862-1941) Escritor francés."

jueves, 21 de febrero de 2008

Inventa tus propios cuentos

La educación literaria

Aprende de los textos

Manuel Vicent:
Las olas.

El mar sólo es un conjunto de olas sucesivas, igual que la vida se compone de días y horas, que fluyen una detrás de otra. Parece una división muy sencilla, pero esta operación, incorporada a la mente, ha salvado del naufragio a innumerables marineros y ha ayudado a superar en tierra muchas tragedias humanas.

Recuerdo haberlo leído, tal vez, en alguna novela de Conrad. En medio de un gran temporal, el navegante piensa que el mar encrespado forma un todo absoluto, el ánimo sobrecogido por la grandeza de la adversidad entregará muy pronto sus fuerzas al abismo; en cambio, si olvida que el mar es un monstruo insondable y concentra su pensamiento en la ola concentrada que se acerca y dedica todo el esfuerzo a esquivar su zarpazo y realiza sobre él una victoria singular, llegará el momento en que el mar se calme y el barco volverá a navegar de modo placentero. Como las olas del mar, los días y las horas baten nuestro espíritu llevando en su seno un dolor o un placer determinado que siempre acaba por pasar de largo.

Cuando éramos niños desnudos en la playa no teníamos conciencia del mar abstracto sino del oleaje que invadía la arena y contra él se establecía el desafío. Cada ola era un combate. Había olas muy tendidas que apenas mojaban nuestros pies y otras más alzas que hacían flotar nuestro cuerpo; algunas llegaban a inundarnos por completo con cierto amor apacible, pero, de pronto, a media distancia de nuestro pequeño horizonte marino aparecía una gran ola muy cóncava adornada con una furiosa cresta de espuma que era recibida con gritos sumamente excitados. Los niños nos preparábamos para afrontarla: los más audaces preferían atravesarla clavándose en ella de cabeza, otros conseguían coronarla acomodando el ritmo corporal a su embestida y quienes no veían en ella una lucha concreta sino un peligro insalvable quedaban abatidos y arrollados. Con cuanto placer dormía uno esa noche con los labios salados y el cuerpo cansado, abrasado por el sol pero no vencido.

La práctica de aquellos baños inocentes en la orilla del mar es la mejor filosofía para sobrevivir a las adversidades. El infinito no existe, el abismo sólo es un concepto. Las pequeñas tragedias de cada día se componen de olas que baten el costado de nuestro navío. La única sabiduría consiste en dividir la vida en días y horas para extraer de cada una de ellas una victoria concreta sobre el dolor y una culminación del placer que te regale. Una sola ola es la que te hace naufragar. De esa hay que salvarse.

miércoles, 13 de febrero de 2008

sábado, 9 de febrero de 2008

Ser maestro sin dejar de ser aprendiz

Aprendiz de sabio sería el estado perfecto para quien pretende esseñar. Pero, ¿ que se debe enseñar?. A veces resulta difícil concretar la dirección de las enseñanzas cuando eres consciente de que no estas en posesión de la verdad, de tú verdad, que casi seguro no coincide con la de los alumnos.¿ Cómo hacerte escuchar ? Demasiada prisa, demasiado ruido, demasiado tráfico de ideas en la mente para reorganizarse en el tiempo.